Justice League. Pues al final no hay traje negro de Superman

Una tomadura de pelo. Este sería el resumen de Justice League. Más o menos el mismo resumen que nos serviría para despachar con una frase lapidária todas las cintas que en estos últimos tiempos los fans del cómic nos estamos tragando, ya sea de Marvel o DC. Y para colmo, después de más de un año creando expectativas sobre el argumento, finalmente vamos a lo de siempre. Voy con los Spoilers a partir de aquí, o sea que ojo.

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La liga y tal. Twitter

No voy a destripar ni analizar todo el film. Sólo os hago un par o tres de consideraciones para que analicéis si vale pena gastarse el dineral que vale ir al cine a ver esta película. Ya os avanzo que si sois unos talibanes del cómic en esta peli ireis más perdidos que Albert Rivera en una fiesta de la CUP. Lo primero de todo es el arranque prometedor con este Batman anabolizado de Ben Affleck, repartiendo hostias y crujiendo los huesos de un pobre delincuente en la primera escena. Lo que ha hecho el pobre diablo es lo de menos. Tampoco se explica, pero al director le sirve de excusa para abrir la película con el caballero oscuro cazando uno de los demonios alados que servirán al malvado de turno para intentar dominar al mundo. Por cierto, inciso: como sabéis, no es que Affleck sea un portento de la expresividad. Pero es que con su nuevo rostro, más hinchado que Hulk despues de ir a comer a casa de la abuela, ya podéis perder toda esperanza de ver algún atisbo de mueca interpretativa en su actuación. Dicen las malas lenguas que su nuevo jeto es producto de las mismas inyecciones de botox que han permitido a Nicole Kidman tener la misma expresividad que un zapato.

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El traje kriptoniano de Superman en los cómics

Bueno, marujeos al margen, no cuela que Bruce Wayne reúna al equipo en un pis pas. En realidad, ya en “Batman Vs Superman” la introducción de los héroes de la Liga de la Justicia fue muy forzada, en el afán de DC de alcanzar cuánto antes las aventuras en grupo que Marvel ya llevaba años cultivando en el cine sin tantas prisas. Es un grupo con feeling subcero. Parece que hayan hecho una quedada de Tinder sin intención de finiquitarla con un revolcón. La más convincente de la tribu sigue siendo Gal Gadot, aunque su Wonder Woman no sea exactamente canónica. Jason Momoa hace el mismo papel de siempre. Aquí el varonil actor va con unas mechas californianas y luciendo tatuajes en un torso cincelado en mármol de Carrara, pero se limita a actuar como un Khal Drogo eufórico después de echar 7 polvos seguidos. Su parecido al Aquaman de los cómics es el mismo que tengo yo con Elvis Presley. Cyborg muy chulo. Ahá. Sí, Flash es simpático. Pero, por favor, que alguien corrija su forma de correr, porque más que un rayo parece un ganso con osteoporosis.

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La broma de Henry Cavill. Instagram

De Batmazas ya he hablado (nos deben su película repartiendo mamporros en solitario) y sobre Superman… Sí, amigos, Kal-el resucita. Para traerle de vuelta utilizan la nave kriptoniana otra vez, demostrando que el trasto alienígena vale para un roto y para un descosido (gran imaginación, la de los guionistas) pero no hay nada del traje negro con el que vistieron a Superman en los cómics después de revivir por primera vez y que insinuó tramposamente Henry Cavill en su Instagram. O sea, encima cachondeo. Cavill no está mal estéticamente en el papel, algo repeinado, el traje es de un azul más vivo… pero bueno, sólo os diré que el mejor actor de esta película es Kevin Costner (y eso que sólo aparece en foto). En realidad, si quitas a Superman, la película funciona igual. Mención a parte para Amy Adams y Diane Lane, que llenan la pantalla en sus cortas escenas.

En fin, si queréis desconectar y ver muchos efectos especiales en una película con un guión de pacotilla y una historia justita, ¡adelante! Al menos tienen la decencia de no alargar demasiado la batalla final. Por cierto, el malo de turno, el cornudo Steppenwolf, es más plano que un encefalograma de Paquirrín. ¡Es que en esta película no puedes identificarte ni con el villano!

Los cómics molaban más. Excelsior.

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